jueves, 12 de noviembre de 2015

FLINK


POR: METALMAN

Cuando se habla de Erwin Kloibhofer y de Hienk Nieborg la gente se suele quedar extrañada, ya que son dos tipos bastante desconocidos dentro de este mundillo. No por ello dejan de ser importantes y os voy a explicar por qué:

Estos dos genios de lo visual y de la programación impresionaron a sus audiencias gracias a tres títulos básicos para cualquier nostálgico o amante de lo retro que se precie: Flink (también conocido bajo el nombre de The Misadventures of Flink), Lomax y Lionheart.

De los dos primeros se puede decir que son la respuesta artística a la belleza colorista nipona. Más oscuros, más barrocos, pero con un trazo, animación y detalle que en pocos videojuegos vais a presenciar. El tercero, con un tono algo más distante, pero espectacular hasta lo infinito, fue uno de los últimos juegos para Amiga, y su intención fue la de demostrar qué se podía llegar a crear dentro de esa mítica plataforma.

A Kloibhofer le hemos tenido de programador en algunos juegos de la mítica Psygnosis (Amberstar, por ejemplo), y a Nieborg de artista/diseñador gráfico, aunque este último terminó trabajando en licencias Disney (Atlantis y Harry Potter, ambos de Gameboy Advance). También, se les asocia a otra grande dentro del sistema de Commodore: Thalion Software.


Dicho lo cual, toca centrarse en su primer juego, para Megadrive, y en la obra que mejor los define: Flink.

Este fantástico título fue lanzado en 1994, contando con ports para Mega CD (idéntico, excepto por su mejor sonido y por contar con intro propia) y Amiga CD32 (las leyendas cuentan que es la mejor de las versiones, pero a mi entender son idénticas en casi todos sus aspectos, y aquí solo variaba la banda sonora, resultando mejor que en el resto). 

Se trataba de un plataformas fuertemente inspirado por las adaptaciones que Sega realizó junto al sello Disney, y más en concreto por esa obra maestra imprescindible que sigue siendo Castle of Illusion.

Son diferentes a no pocos niveles, pero la gravedad de sus saltos, parte de la ambientación y el afinado del control son semejantes. Desde luego, partieron de una muy buena referencia.


La trama nos contaba que un malvado hechicero secuestraba a los magos de la región, quienes protegían con sus poderes a los habitantes de la misma. Al estar cautivos este lugar se vuelve oscuro y peligroso, llenándose de criaturas del mal y llevando a sus pobladores hacia el desastre.

Para solucionarlo, el joven Flink tendrá que rescatarlos, pero él no es más que un aprendiz de mago sin apenas experiencia...y le tocará hacer frente a un sin fin de desafíos.

Saltos, plataformas móviles, pequeños puzzles basados en la simulación de físicas, eliminación de enemigos con el uso de elementos del decorado (aunque la forma primaria de hacerlo es la de caer sobre ellos), enemigos finales con rutinas bastante curradas...suena a más de lo mismo, pero aquí todo tenía su propio ritmo y medición, por lo que una vez a los mandos se notaba la diferencia.

Hay quien dice que se siente extraño, que es algo difícil de controlar e inexacto, pero pienso que es una opinión equivocada: en Flink hay que aprender a jugar, porque tiene su propio tacto y su forma de ser, pero en apenas dos o tres partidas queda bastante claro y se controla con soltura. Ahora bien, es un juego desafiante con un nivel de dificultad un punto por encima de la media, por lo que, controles aparte, requiere de algo de pericia y de mente fría. (No quisiera olvidarme de su "modo carrera", ya que el personaje principal empieza a correr tras mantener unos segundos pulsada la cruceta de dirección, y es otro factor que hay que tener en cuenta).


Su aportación más propia, siguiendo con su aspecto jugable, es la de añadir una serie de poderes al personaje principal. Estos se encuentran dispersos por los escenarios, dentro de cofres, y aparecen en forma de pergaminos.

Una vez los conseguimos, esos hechizos requieren de ciertos componentes que han de mezclarse en un orden determinado, y una vez lo hagamos pasaremos a disponer de su uso. Estos poderes sirven para interactuar con ciertos elementos del decorado, como en el caso de ciertas plantas que necesitan de los mismos para crecer, aunque hay bastantes más usos.

Esto, unido a la física de algunos otros elementos del escenario, convierte a Flink en un juego que tiene cierto regusto de vídeo-aventura, por aquello de contar con la necesidad de explorar y de pensar entre salto y salto.

Tampoco os lo imaginéis como algo sesudo, porque no es así, sino más bien como un factor que otorga cierta frescura y que propone un punto de ruptura para con los de su género. Es algo que se potenció bastante en uno de sus siguientes juegos: Lomax.


Entendido ya cómo se juega (o eso espero), lo primero que asombra al entrar en contacto con Flink es su apartado gráfico. Todas las imágenes adjuntas pertenecen a Megadrive, y se hace extraño ver unos fondos tan detallados, tal paleta de color y una animación de semejante calibre (vale, esto no se ve en las capturas, pero lo apreciaréis en el vídeo al final del artículo) ...pero es que ya os digo que estos genios no eran comunes, ni hacían lo mismo que el resto.

A nivel artístico es, desde mi humilde punto de vista, uno de los juegos más impresionantes de la era 16 Bit, y técnicamente también. Algunos enemigos finales son gigantes, los efectos de scaling de ciertos sprites están curradisímos y su fluidez es constante.

Nos llegue a gustar más o menos, el único factor criticable (y es en exclusiva para la versión de Megadrive, porque los otros ports lo superan) es en relación a su sonido: No es que sea malo, porque la composición está bastante bien, es que eligieron un tono que chirría y esto se pronuncia aun más por culpa de la repetición constante de las melodías.

Nadie morirá por culpa de esto, pero es inevitable señalarlo como molesto. El chip Yamaha de Megadrive (o el que tenga la vuestra, porque existen varios tipos diferentes según el modelo, y no todos suenan igual) ya se encargó de deleitarnos con calidades de la talla de Thunder Force IV, Castlevania Bloodlines o Street of Rage, por lo que el problema no era la tecnología en sí misma, sino el empleo que se le dio.


Cinco regiones divididas en bastantes sub-fases, estilo único, acabado de vértigo, jugabilidad desafiante, pequeños puzzles y personalidad a raudales. Al lado de esto, el problema menor del sonido no tiene importancia, y es por eso que recomiendo encarecidamente, al menos, probarlo.

No todos los días te encuentras ante una joya tan bien realizada. Siempre fue uno de mis predilectos, y puede que fuese el tercer o cuarto juego que añadí a mi colección de Megadrive. Hace ya bastantes años era fácil de conseguir por apenas 30 o 40 euros, y era un buen precio, porque se trataba de un cartucho que vendió muy poco y que solo se lanzó en versión PAL (se puede considerar como una rareza).

En pleno 2015 empieza a dispararse, y no es raro encontrarlo cerca de los 200€, aunque si buscáis bien os costará mucho menos. Originalmente fue programado para Megadrive, y es por eso que las versiones para Mega CD y CD32 son tan similares, aunque ya os aviso: el sonido gana muchos enteros.

Acordaos de estos tipos y probad sus tres juegos estrella: no os arrepentiréis. Unos artistas como la copa de un pino y un juego que representa muy bien a la mítica Psygnosis.


6 comentarios:

  1. Pero vaya pintaza de juego!! y otro que tampoco conocía. Dudo que lo encuentre en breve para comprarlo así que ROM Downloading en 3...2...1...

    Un saludo Mr. Metalman

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    1. Artísticamente es de lo más bonito que se puede contemplar en una consola de 16 Bits, y jugablemente estaba bastante currado...es una pena enorme que estos genios no contasen con más éxito, porque no hay muchos tipos con tanto talento.

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  2. Recuerdo haber probado este juego casi al mismo tiempo que Risky Woods (la horrible conversión que hizo EA para Mega Drive) y aquello fue una experiencia increible... control, jugabilidad a tope y fases con un mapeado muy original... todo ello hacia que Flink brillara con todo su fulgor, más aún, cuando tenía esa infección contagiosa que era el RW para MegaDrive (la versión PC fue maravillosa).

    Gran juego con virtudes tan grandes que ni me enteré de sus flaquezas (la música por lo que veo)... ahora mismo me voy a buscar la OST de MegaCD !!

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    1. Es un juego bien bueno, que tuvo que destacar más en su época pero que no lo consiguió. El Risky Woods era otra maravilla, aunque esa versión de Megadrive estaba realizada con poco amor (algo que también me recuerda al port de Leander/Galahad).

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  3. ¡Que portada tan cutre para tan excelso juego! físicas, animaciones y fondos estupendos. Del Risky Woods, la versión para MegaDrive es de los portings más lamentables de la historia gamer. A mi este Flink me recuerda un poco a Ristar, en el sentido de que exprimían maravillosamente la MegaDrive. Personalmente le tengo mucho cariño a Ristar, ¿señor MetalMan, que opina usted acerca del juego de la estrella con patas?

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    1. Señor Javi! Pues qué voy a opinar de Ristar: que mereció mucho más éxito y que es uno de los grandes de Megadrive. En mi humilde opinión, en conjunto es mejor que Sonic 1 y 3 (y diría que a la par con el 2).

      Abrazos señor!

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