miércoles, 1 de julio de 2015

BATMAN: ARKHAM KNIGHT


POR: METALMAN

Batman se convirtió, durante la longeva séptima generación, en el modelo a seguir a la hora de utilizar una licencia basada en un superhéroe. Tres videojuegos de impecable ejecución (algo distante el tercero de los dos primeros) avalan lo que digo, pero también generan un dilema: ¿Podrá seguir resultando brillante la misma fórmula?

La noche eterna empapa con su lluvia infinita, y la luz de la luna, en su fase más brillante, se encarga de iluminar de forma misteriosa las calles de la ciudad. Ahí están los neones y las farolas, los semáforos y las fogatas de los vándalos, intentando competir sin tener nada que hacer.

Del cielo encapotado sobresale algo, tan radiante y llamativo como el satélite. Aun sin buscarlo, directamente, llama más la atención, provoca un influjo capaz de rivalizar contra la gris roca y, no contenta con eso, hasta las llamaradas provocadas por los maleantes parecen poca cosa.

El caballero oscuro y su señal se convierten en el principal foco nocturno, en lo más amenazante que transita cielo y tierra y en esperanza para el débil o el inocente. Pero hoy la noche cuenta con otra señal, más contenida y única: la pira de fuego que acaba con los restos del hombre de la sonrisa imborrable. El rey ha muerto, larga vida al rey!


Para el fan de Batman, y me refiero en relación a los cómics o a las novelas gráficas, los tres primeros juegos resultaron fieles, llenos de referencias hacia las distintas épocas del "murciélago" y muy bien llevados a nivel argumental, pero...faltaba algo que muchos tenían por biblia dentro del basto universo de Batman.

La broma asesina y Arkham Asylum habían aparecido de forma referencial, limitada y sin entrar en la verdadera vuelta de tuerca que vivió el fenómeno gracias a ellas. La locura, la doble moral o inclusive el descubrimiento de un Batman que necesita de enemigos para poder existir (y que por ello queda situado más cerca del villano que del héroe) no había llegado a utilizarse con intensidad dentro de los tres primeros intentos.

No es un reproche, ya que a nivel de trama, y en relación a cómo utilizaron parte de los miles de recursos que posee la obra en papel, la cosa estuvo más que bien servida, pero centrada en la lucha contra el otro, contra el villano de turno y ante su panda de maleantes. Pero es que hay más, mucho más, y en Rocksteady se han preocupado por mostrarlo. ¿Qué hace a Batman tan distinto del Joker? por ejemplo.

No seré yo quien os responda, porque para eso tendréis que haceros con el juego, pero ya os digo que si esas dos obras cumbre (desde mi humilde opinión, las más importantes) os impresionaron, este juego lo hará de igual forma, porque no es lo mismo, pero juega con ciertos recursos extraídos de sus entrañas.


Comienza la aventura y engaña, porque parece un más de lo mismo con nuevo maquillaje. Los primeros minutos son confusos, por cómo se inicia el viaje y por lo poco que parece distanciarse de otros ya recorridos...pero aparece el Batmovil y todo se transforma de pronto. La sensación de un Arkham circulando por la ciudad es extraña, y cuesta no pensar en GTA.

El cuarto de hora inicial me dejó descolocado, porque el vehículo parecía un recurso fácil y poco trabajado y porque el espectáculo todavía no había comenzado. Pasa la primera hora y aplaudo, sintiendo que lo han vuelto a conseguir.

El coche no es solo un coche, ni tampoco un tanque (que también), sino una forma de crear sencillos puzles y de darle una vuelta de tuerca extra a los aspectos jugables. La jugabilidad mejora, ya que existen más recursos disponibles a parte de los Bat-Gadgets, y se siente un diseño concienzudo en relación a cómo se han preparado los escenarios para que la bestia de cuatro ruedas del murciélago interactue.

Se puede pilotar, utilizar para destruir enemigos, realizar grandes saltos y...hasta para subir a los tejados. Pero, aunque poco a poco va convenciendo, no es hasta que descubrimos el modo automático cuando se concibe como una auténtica genialidad. Sin discusión alguna. Por el camino, nos estrellaremos unas cuantas veces y confundiremos el botón de frenar con el de transformarlo en tanque. Tranquilos, que se pasa rápido y termina por funcionar, el control no está elegido a boleo. Su acabado es genial y en los primeros planos resulta impactante, por si fuese poco.


Controlando a Batman, en tercera persona, los cambios son menores. Ahora es más rápido combatiendo, tiene alguna habilidad nueva y el modo detective añade un par de detalles extra cuando estamos analizando pruebas forenses. Algunos mini-juegos muy bien implementados, enigmas por aquí y por allá y, en general, más refinamiento que sorpresa.

Tampoco hacía falta mucho más, porque ya en City o en Origins el abanico de posibilidades era enorme. Si acaso, destacar que hay más opciones, aun, durante los combates (incluido el uso del Batmovil).

Me ha llamado la atención que la dureza de las peleas ha menguado un tanto, siendo mucho más sencillo enlazar golpes constantes y eliminar a multitudes de enemigos. Entre los cara a cara y los enfrentamientos contra tanques vais a encontrar poca resistencia, aunque ciertos Bosses y enemigos aéreos se resisten algo más. Si queréis disfrutar a tope, elegir una dificultad alta.

A nivel técnico lo único que no me ha convencido es un uso demasiado fuerte del FXSA, que hace de la imagen muy apagada y oculta detalles hasta tenerlos muy cerca (para compensar, apenas puede verse diente de sierra alguno). A primera vista parece potente, pero no demasiado alejado de los anteriores...


Muchos más polígonos, mejores texturas y efectos ambientales, iluminación mucho más cinematográfica y un desenfoque sensacional son los primeros reclamos, pero hasta que no vemos de cerca a los personajes, al escenario y a los vehículos, no somos conscientes del brutal acabado que poseen en general. 

Sumemos detalles de física (impresionante la animación de la ropa en algunos personajes) y animaciones bastante llamativas (por cierto, a este nivel el comportamiento ragdoll de los enemigos es patético), con lo que tenemos un acabado que, si bien en términos de diseño es algo monótono (oscuridad, oscuridad y más oscuridad), a nivel de potencia deja con la boca abierta en no pocas ocasiones. En PC la cosa impresiona más, pero es tan mala la optimización...que hasta lo han quitado de la venta en Steam.

La cuestión es que se siente muy next gen en casi todo momento (y eso que no está realizado con la última versión de Unreal Engine), e insisto en que solo peca por mostrar un diseño de la ciudad algo soso (bueno, eso y que la cara de Batman [sus labios, sobre todo] es de las menos trabajadas de todo el juego).

El sonido funciona, los controles responden a las mil maravillas y se han respetado todos y cada uno de los aspectos que ya funcionaron en las anteriores entregas. Sumamos nuevas opciones y un acabado bastante más impresionante y...tenemos aquello que solicitábamos: más de lo mismo, pero aun mejor.




Para mi, la primera entrega sigue siendo la mejor (que no la más completa), quizá porque el asombro que consiguió solo podía proyectarlo una novedad, o puede que por ser la primera de su especie que mezclaba la aventura, el beat´em up y un diseño a lo Metroid-Vania que funcionaba como una roca.

City era más grande (y estaba mucho más pulido) y Origins más espectacular, y puede que este Arkham Kinght sea la fusión de todos ellos más su pizca de novedad. Junto al infravalorado Dying Light es, sin duda alguna, el juego que más me ha impactado en lo que va de generación, seguido muy de cerca por The Witcher III y por los fenomenales Wolfenstein.


Me quedo, principalmente, con la forma tan adulta que han escogido para retratar al murciélago y a algunos de sus problemas (insisto en esa raíz evidente que nace de La broma asesina y de Arkham Asylum, los cómics), con ciertos reveses que os depara la historia y con las enormes ganas que le ha puesto Rocksteady al asunto, porque parecía difícil de exprimir, de nuevo, ese limón.


Hay que mencionar el estupendo doblaje que posee el juego y su duración, que entre pitos y flautas se puede poner, fácil, en más de 30 horas.



  
No se le puede pedir más a una cuarta entrega: que se vea mejor, que sea más completa y que añada novedades, además de una buena trama...lo tiene todo para gustar, y si existieran puntos negativos a destacar (las animaciones de muerte, por ejemplo), serían tan pocos y tan superficiales que no poseerían peso alguno en contraste con los aciertos.

No lo dudes, Arkham Knight es un buen juego de principio a fin, y lo único realmente achacable es su balance de dificultad (a la baja) y un diseño de la ciudad (aunque ciertos lugares son la hostia) no demasiado inspirado.




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